“La lectura siempre ha estado ligada al poder.La lectura es un poder, o un contrapoder: el poder de salir a pescar por propia cuenta, sin permiso. El lector está para contrariar lo incuestionable, lo dogmático, lo fijado, lo previsible…Cuando se lee se está poniendo uno en rebeldía de alguna forma, porque toma distancia de lo establecido, y la distancia libera de la adhesión. El que lee no ‘está pegado’ a las cosas, se ha despegado de ellas. El que lee se ‘desnaturaliza’ de alguna manera, pega el salto, descree de lo automático, siente perplejidad, curiosidad, intriga, entonces mira, busca, descifra. Leer vale la pena... Convertirse en lector vale la pena... Lectura a lectura, el lector – todo lector, cualquiera sea su edad, su condición, su circunstancia...– se va volviendo más astuto en la búsqueda de indicios, más libre en pensamiento, más ágil en puntos de vista, más ancho en horizontes, dueño de un universo de significaciones más rico, más resistente y de tramas más sutiles. Lectu...